Ya son quince los centros educativos de La Salle Sector Bilbao, que atiende a las obras lasalianas de Euskadi, La Rioja y Zaragoza, los que se convierten en Centros Referentes en Educación en Derechos de la Infancia de UNICEF, consolidando así un compromiso que forma parte estructural del proyecto educativo y que acredita la participación y el bienestar de los más pequeños y pequeñas en el espacio de cada centro, en la comunidad y en el entorno digital.

El programa de UNICEF establece tres niveles de reconocimientos, en función del grado de incorporación de la Convención que logren acreditar. Cada centro educativo está acompañado durante todo el proceso por un asesor o asesora de Educación en Derechos de Infancia de UNICEF España, que brinda información y herramientas a los centros educativos en función de sus necesidades.

En esta edición, de los quince centros, catorce renovaron su distinción -seis de ellos con Nivel 3, seis con el Nivel 2 y uno con Nivel 1 -reflejando el crecimiento y la consolidación del trabajo realizado.

El distintivo de Centro Referente no es un punto de llegada, sino la confirmación de una realidad consolidada. En los centros La Salle la educación en derechos de la infancia no es un programa añadido, sino una cultura integrada.

Los datos que obtienen estos quince centros lo respaldan -con una puntuación media de 89 puntos-, pero lo más significativo es la coherencia estructural alcanzada:

  • Los derechos están integrados en el Proyecto Educativo.
  • Forman parte de las programaciones didácticas y los planes digitales.
  • Se articulan en protocolos de protección y prevención.
  • Se concretan en la participación del alumnado.
  • Se viven en la relación cotidiana con las familias.

No se trata de acciones aisladas, sino de un ecosistema educativo coherente y sostenido en el tiempo.

Además, el enfoque de derechos dialoga de manera profunda con la identidad lasaliana, ya que ambos comparten:

  • La centralidad de la dignidad de cada persona.
  • El acompañamiento personalizado.
  • La apuesta decidida por la prevención.
  • La vivencia comunitaria: juntos llegamos más lejos.
  • El protagonismo real del alumnado.

Este reconocimiento se convierte, por tanto, en una oportunidad para seguir creciendo como proyecto educativo y reforzar el compromiso con la defensa y promoción de los derechos de la infancia y la juventud.