Y cerrando el trimestre, casi sonando la campana de la última clase, nos reunimos para ver qué tal vamos

“…y los que hayan oído vivirán”, nos dice Álvaro. Tiempo de renacer, tiempo de esperanza. Los que escuchen la Palabra, vivirán. Llevémosla al corazón de las personas que nos rodean. La Palabra de Dios es alimento para el alma. Gracias Álvaro.

Y como siempre comenzamos con las tareas realizadas, echando de menos a algunos que no pueden estar, porque la vida se nos complica.

En Educación Infantil vamos bien, contentos porque parece que los objetivos del año se van a poder cumplir.

Igual nos pasa en Educación Primaria, llegamos con más fuerzas que al final del primer trimestre, y también con buenos augurios.

Según vamos ascendiendo, como nos pasa con las etapas de la vida, hay cosas que se empiezan a complicar. Seguimos con retos a afrontar, reflexiones profundas, necesarias, importantes: la aparición de la IA, la evaluación, acercar el proyecto a los colegios, celebramos éxitos, pensamos en las dificultades, cambiar un planteamiento centenario, la preocupación por el alumnado, por los educadores y educadoras…y poco a poco vamos centrando la mirada.

También vamos construyendo Distrito, vamos compartiendo visiones, situaciones, planteamientos, acciones, documentos, sueños…

Y durante la reunión nos llevamos un susto, todos paramos, todos esperamos. Que vaya bien, amigo Luis. Que suene el instrumento…

Para terminar, recordamos que “El Señor es clemente y misericordioso”.