La Salle Campus Madrid acogió el 9 y 10 de abril las II Jornadas Universitarias, un espacio de encuentro y reflexión que ha reunido a miembros de los Campus La Salle de Madrid, Barcelona y París bajo un objetivo común: volver a lo esencial y proyectar el futuro de la educación superior lasaliana.

La apertura de las jornadas corrió a cargo de Josep Santos, director general de La Salle-URL (Barcelona), y del Hermano Maximiliano Nogales, presidente de La Salle Campus Madrid. Ambos señalaron la importancia del encuentro, poniendo el acento sobre la necesidad del cuidado de las personas.

Tras la bienvenida, el Hermano José María Pérez Navarro realizó un recorrido histórico necesario. Recordó que la universidad lasaliana (que comenzó a gestarse formalmente en 1993) nace de la necesidad de formar a los Hermanos para ser maestros de Educación Primaria. Este origen marca la identidad actual: una universidad que educa con una sensibilidad especial hacia quienes más lo necesitan, manteniendo vivo el espíritu fundacional en un entorno global.

Uno de los momentos más inspiradores fue el panel “Visión del educando”, moderado por Óscar Arteaga. En él, los alumnos Iván Sánchez, Laura Rodríguez (La Salle Campus Madrid), Victoria Pont y Nicolás Garrido (La Salle Campus Barcelona) compartieron su visión y consejos para las futuras generaciones.

Después, Pilar Relaño (La Salle Campus Madrid) y David Badia (La Salle Campus Barcelona) aportaron la perspectiva del docente en el panel «Visión del educador». Su intervención puso el foco en la importancia de la vocación y el compromiso con la formación integral, viéndose además enriquecida por la proyección de testimonios en vídeo de educadores de ambos campus que compartieron su experiencia en las aulas.

La segunda jornada del encuentro puso el foco en la aplicación práctica de los valores lasalianos en la investigación, la formación humanística y el compromiso internacional, consolidando la visión de una universidad que no solo enseña, sino que transforma la sociedad a través del acompañamiento y la excelencia ética.

La apertura supuso una reflexión profunda sobre la relación educativa a cargo de Cristina Rodríguez (La Salle Campus Madrid) y María Alsina (La Salle Campus Barcelona). Ambas destacaron que la fraternidad no es solo un valor, sino un fundamento pedagógico que debe empezar en el propio claustro de educadores para impactar en el alumnado.

Posteriormente, el Hermano José Andrés Sánchez y Armando Pego profundizaron en la formación humanística. En un diálogo marcado por la apertura, definieron la formación como un proceso de “caminar, buscar, acompañar, cuidar y celebrar”.

En el ámbito de la investigación, Alejandro Martínez y Rosa Ma Alsina afirmaron que esta labor es inseparable de la docencia, pero siempre con un propósito claro: mejorar la vida de las personas, especialmente de los colectivos más vulnerables. Alineados con el Pacto Educativo Global, presentaron proyectos reales en salud, IA ética y urbanismo social, demostrando que La Salle apuesta por una investigación aplicada que genera un impacto real. El panel cerró con un mensaje claro sobre la importancia de la colaboración: “No debemos hacerlo solos; el reto es investigar y transformar en red”.

Por su parte, Elva Rodríguez y Javier García abordaron el liderazgo y el compromiso social, destacando la importancia de actuar desde la compasión y no desde la lástima. Presentaron programas de emprendimiento social donde los estudiantes de primer y tercer curso resuelven retos reales de organizaciones sociales, reforzando la idea de que “el privilegio de acceder a la universidad implica una mayor responsabilidad social”.

Cerrando los paneles temáticos, Alfonso Gil y Alice Gravelle exploraron la apertura internacional. Más allá de la movilidad académica tradicional, destacaron la «internacionalización en casa» y la calidad de los vínculos que unen a la red lasaliana global, señalando además que “la carta no nos pide ser más internacionales sino más profundamente humanistas en un mundo global”.

Finalmente, la clausura a cargo del Hermano Jesús Félix Martínez y Francesc Miralles sirvió para recoger los frutos de estos dos días, concluyendo con la convicción de que la universidad tiene sentido cuando genera conocimiento con alma y actúa desde el compromiso innegociable con la dignidad humana.