Si hubo algo común entre su primer día de colegio y el acto de graduación, fueron las lágrimas que caían por las mejillas de muchos de los alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato de La Salle Burgos que ponen fin a una etapa educativa enriquecedora para todos y todas.

Atrás quedaron esos niños y niñas que, con algo de miedo por despegarse de sus padres y con incertidumbre por lo que llegaba, entraban por primera vez en el colegio. Con una mezcla de sentimientos, este 10 de mayo, muchos años después de aquellos momentos, se despedían de los pasillos del centro comenzando su acto de graduación con una última eucaristía como promoción en la que estuvieron acompañados de sus familiares.

Posteriormente se trasladaban al salón de actos, donde escucharon discursos de sus tutores, jefa de estudios y de representantes de los propios alumnos y alumna y se les impuso las becas que señalaban con orgullo la meta conseguida.

Y aunque el camino sigue, ya lejos del colegio, este alumnado sabe que La Salle siempre será su casa, y las puertas del centro estarán abiertas para ellos.