Del 8 al 10 de mayo de 2026 se celebró en Aravaca un encuentro-retiro dirigido a nuevos asociados del Distrito Arlep (La Salle en España y Portugal), en un ambiente marcado por la tranquilidad, la oración y la reflexión compartida.

En esta experiencia participaron representantes de distintas zonas del Distrito. Por parte de la Zona 3, de Tenerife, asistieron Fernando Arroyo y Noemí Hernández; desde la Zona 7, de Catalunya, participaron Remigi Margalef y Sandra Payás; de la Zona 9, de Gipuzkoa, Txema Alfonso; y desde la Zona 12, de Valladolid, Laura Sanz García.

Los participantes estuvieron acompañados por Ana Enríquez, Isabel Soler y Lidia Rey, miembros de la Comisión de Formación e Identidad Lasaliana, así como por el Hermano José Román Pérez y por Carlos Santo Domingo, presidente de la coordinadora de Asociados, además de unirse en un momento el Hermano Esteban de Vega, Visitador Titular del Distrito.

Las ponencias y momentos de trabajo estuvieron guiados por el Hermano Paco Chiva, el Hermano José Antonio Ramos y Juan García Callejas, quienes ayudaron a profundizar en la trayectoria personal y comunitaria de cada participante, reflexionando sobre el significado de ser asociado lasaliano y los compromisos que esta vocación conlleva.

Durante los días del retiro se vivieron espacios de oración, diálogo y convivencia fraterna, favoreciendo un clima sereno que permitió compartir experiencias y fortalecer el sentido de pertenencia a la misión lasaliana.

En el encuentro se abordaron también temas organizativos de la asociación: cuotas, herramienta de gestión, organización y calendario de elecciones: composición y representación de la Coordinadora de Asociados, funciones, estructura y funcionamiento.

Asimismo, durante el encuentro se realizó una invitación expresa a participar en la IX Asamblea de Asociados, que se celebrará del 16 al 18 de octubre en San Lorenzo del Escorial y que supondrá un nuevo espacio de encuentro, reflexión y compromiso compartido para todos  y todas.

El encuentro concluyó con una sentida eucaristía final, en la que cada participante ofreció un símbolo que representaba lo que estos días habían significado en su camino personal y espiritual, poniendo de manifiesto la riqueza de la experiencia vivida y el compromiso renovado con la misión educativa lasaliana.